Saturday, May 24, 2008

Así es el mar

Todas las noches me acerco a la playa, paseo por la arena húmeda y fría. Recojo caracolas, algas, estrellas que brillan en la oscuridad y que se enredan en mis manos aspirando su olor a yodo, a sal, a marecío, al aire fresco de las olas inquietas como bailarinas blancas y azuladas.

También muchas veces al empezar la alborada entre la brisa del mar y el susurro mañanero, me siento feliz y más cuando me rodean esas aves amigas que con sus vuelos caprichosos chillando y danzando al ritmo del viento baten sus alas que suenan ruidosas al posarse sobre la arena, como sábanas blancas. Parecen palomas picoteando la ansiada presa que comparten con sus crías, que las esperan con sus saltos y cantos.

Y yo allí, quieta, con la vista fija mirando esos barcos que llegan cargados de pescado y ellas atraídas por el olor, revolotean enloquecidas sobre las traiñas que fondean en el puerto. Los marinos con sus pies descalzos, la espalda desnuda curtida por el sol, arrastrando las redes cargadas del fruto de sus noches en vela y así siempre.

Me acerco al viejo muelle, donde algunos remiendan las redes para volver otra noche y otra; y donde me cuentan historias, algunas tristes y otras divertidas acerca de los peces y las bellas sirenas.

Pero entre todos busco las manos afectuosas de Juan, que sentado como siempre en la caleta, me espera con la cabeza erguida, como si mirase al cielo, no al mar.

Su vista no alcanza mucha distancia y me pregunta:
-¿Hay muchos barcos en el mar?
-Ninguno todo esta como muerto.
-Sin embargo me explica: ¡Cuánta vida oculta! Mira al cielo ¿No ves las gaviotas volar? ¿No ves los cangrejos corriendo por las piedras? Todo es vida. Cuando las olas embravecidas y los marinos naufragan, al no poderse defender de las iras del mar, me acuerdo siempre de aquellos Santos Mártires que ensangrentaron estas nuestras aguas y reposan en su fondo. Esas tumbar están adornadas de corales, de una variedad de magnificas plantas, que es un sueño.
-¡Que bello! ¿Las has visto?
-Panorama estremecedor único — contesta.
-Dime Juan ¿Porqué encierra tanta hermosura si es cruel al llevarse vidas de personas que desean vivir?
-¡Si pudiera entenderlo! Pero siempre será así: Misterioso atrayente, curativo, aterrador…y …enternecedor.
-¡0h mar, no permitas que se extravié el marino! Que disfruten todos de ti, que las tempestades los respeten y que regresen a sus hogares.

-Hay sueños grandiosos que colman el espíritu de amorosa fragancia. Los lazos del alma que me unen a este mar, me traen recuerdos que envuelven de felicidad mi vivir solitario. Tú y el mar; mis dos amores.
-¡Qué gusto respirar este aire! ¿verdad Juan?

Tempus fugit


22 de noviembre de 1975
22 de noviembre de 2006

Posted by bestiario51 in 07:56:15 | Permalink | No Comments »